29/10
Hoy tras a ver terminado las clases, vuelvo al colegio rendido. Los viernes siempre son agotadores porque arrastras todo el cansancio de la semana.
Llego al colegio y me encuentro una comida que es asquerosa. De verdad pienso que deberían de despedir al cocinero. Creo que a nadie le gusta la comida de mi colegio.
Terminé de comer y me subí a hacer la maleta apenas casi sin tiempo. Corre que te corre todo. Pero por fin llegue al autobús que me llevaba a Talavera. Cogí una caravana pero no me importaba; volvía a casa.
En mi casa todo súper bien, cene como no había cenado en mucho tiempo; y por la noche, salí con mis amigos de allí a tomar algo. Y más tarde por la noche, volvía a mi casa, para dormir en mi cama…la cual añoro en todas estas noches madrileñas.
Un día completo pero con final feliz.
30/10
Hoy me desperté y no pude ir en bici, estuvo todo el tiempo lloviendo.
Comí un chuletón y de postre un kiwi, mucho mejor que en el colegio. Después me eché un buen sueñecito, y en un momento fui por el PC.
Quede con todo el mundo y de noche, todo quedo resuelto.
Todo bien…primero botellón, después Código…volví bien.
31/10
Por la mañana me levanté genial. Con una impresión de haber aprovechado la noche anterior que hacía tiempo que no sentía.
No me acuerdo que es lo que comí, pero viniendo del colegio, cada plato de mi madre me resulta como el paraíso. Después me eché una buena siesta y por la tarde quede con mis amigos para ir al bar.
Más tarde recogí a Elena y la lleve a cenar al “Paso” donde había reservado mesa antes. Estuvo genial porque es un sitio donde hacen monólogos y se come bien.
1/10
Este es el peor día sin duda, el último. Me levante con la típica cara de mala ostia a hacer mi maleta. No quería volver a Madrid.
Termine de hacer la maleta y revise mis tareas para el día siguiente, porque durante el puente no había hecho nada. Me despedí de mi casa con mis increíbles comidas y mi siesta después de comer.
Cuando me levante ya era tarde y estaba a punto de perder el autobús. Me duche corriendo y me fui a la estación. Con suerte no perdí el autobús y además no pillé caravana por el camino.
Aún así cada vez que vuelvo de Talavera y entro en la habitación entro hecho polvo, ya puedo ir alegre o motivado que según entro la sensación es parecida como si me diesen la peor noticia del mundo antes de entrar.
El “chef” me ayudo a agravar esa sensación con la suculenta cena de “Sopa Campera y Trucha a la naranja”
Cuando subí a la habitación intente dormir lo antes posible. Mañana será otro día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario